Llevo días desvelándome. Me he dado cuenta que a las doce de la noche hace mas frío. Pues bien, todas las horas son las doce si tú no estás aquí...
Te dejo, mi amor. Te dejo como dejamos la ternura en aquél beso. Te dejo como dejamos las sobras de alguna comida. Te dejo, mi cielo. Te dejo como dejaste tú aquella caricia en mi vientre. Te dejo, te dejo, te dejo. Mira cuantas veces lo repito. Te dejo y no me lo creo. Te dejo y te vuelves un fantasma de mis memorias. Te dejo y no me dejas tú, y me engaño, porque tampoco te dejo yo. Nos quedamos aquí en un abrazo suspendido en todo tiempo y en todo espacio. Pero no.
Te dejo y gritamos ¡NO!, pero decimos: Sí. Te dejo para siempre o quizá vuélvamos mañana. Nos éstamos abandonando. Ya no habrá mas lágrimas ni silencios, ni gritos ni explosiones, pero tampoco habrá un Te amo cada mañana. Tampoco habrá ya nada ni nadie que me separe de tu recuerdo. Te dejo. Como tantas veces juramos que nunca lo haríamos, así te dejo. No dudes que nos amo, pero ya ni sé si Te amo a tí. Estoy sin tí y no me he muerto. Pero apenas horas distan del amanecer y ya estoy llorándote. Te dejo y luego me arrepiento, y luego me arrepiento de arrepentirme. ¡Ay amor! Ay amor...ya déjame en paz amor. ¿Te dejo? Ya no sé. Tienes la expresión de una flor, la voz de un pájaro, y el alma como luna llena del mes de Abril, tienes en tus palabras calor y frío de invierno, y tu piel es dura como el árbol que al sol caliento, y tienes el corazón de poeta, de niño grande, de hombre niño, capaz de amar con delirio, capaz de hundirte en la tristeza, así como te hundí yo. Tus lágrimas se me resbalaron ayer de la falda, pero lo más triste fué la ceremonia en la que me regalaste tu corazón. Mi amor, mi vida, mi cielo, mi niño, abrázame fuerte y nunca me dejes a mí, aunque yo te deje a tí, sé que es totalmente injusto pero asi quiero que sea. Quiero la libertad de que la pasión de mi enojo sea tanta que escriba que te dejo y no sea así. Que la realidad sea que no te dejo nunca. Que en verdad esté totalmente gris éste dia sin tí. Que no quiera comer, siquiera soñar, porque no estás tú. No te dejo, ni me dejas tú. Aférrate fuerte a mi cintura y no me sueltes. Y te juro que aunque parezca, no te suelto yo. Te amo como una loca y es como una loca que escribo por tí. En fín, ahorita vengo, voy a ver si te olvido fumando...
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