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miércoles, 6 de enero de 2016

Crónica de una noche de invierno

La verdad yo tenía un chingo de no expectativa. Pensaba “¿qué pedo?”, “¿qué estoy haciendo”. Sobre todo porque era la primera cita que tenía no solo aquí en Europa, si no en muchísimos meses atrás. Y las primeras citas son una mamada. Alejándonos de los ya deporsí riesgos ridículos como terminar en un pozo al estilo de The Silence of the Lambs, una cita puede salir completamente mal cuando los silencios se hacen tremendos, cuando te comienza a dar sueño, cuando no ves la hora de sacar el celular y darte cuenta que apenas ha pasado un minuto. Esa cita interminable en la que lo único que haces es recordar porque el contacto humano no es lo tuyo.
Pero ésta no fue una cita de ese tipo. Es más, fue más del tipo de los fuegos artificiales, de la comodidad, de sentir que estás hablando con alguien que ya conocías desde hace muchos, muchos años. De aquellas en las que te ríes de verdad y con ganas. Y quiero separar tremendamente el porque lo escribo, porque no soy la intensa que escribe acerca de cada una de sus citas, pero si escribo acerca de mis nuevas experiencias, para escarbarlas, para escudriñarlas, para vaciarlas y verlas de lejos, y aprender de ellas después. Porque estoy muy segura que la probabilidad de volvernos a ver es muy nula pero la planto aquí, como un cactus, sin regarla, sin florecerla. Nada más para enterrarla en los recuerdos.

Nos quedamos de ver en Piazza del Popolo. Y lo que sabía de ti eran dos cosas: tu nombre y que trabajas en la Marina Militar. Aparte de todo, otra de las cosas que me frenaba (y mis miedos, y mis miedos, y mis miedos) era que una vez más me enfrentaba al reto de hablar como una imbécil y probar que tanto había aprendido italiano. En fin, llegaste, llegué, llegamos. “Ya valiste verga”, pensé cuando lo vi. Era demasiado guapo. Mucho más que en foto. Aparte, la insistencia era intermitente y eso me hacía pensar que hablábamos de un subnormal incapaz de relacionarse con otros, pero, oh hell, no. Me preguntó si ya había visto la Fontana de Trevi abierta, y pues no. Para llegar allá, teníamos que atravesar la Vía del Corso con sus chingos de tiendas, y de gente, y de voces. Y hablábamos, de lo trivial pero no tanto, porque la conversación fluía. Porque cuando tocas cada tema humanamente posible, que si la música, que si el clima, las cosas se están yendo a la mierda. Y aquí de repente reíamos y yo te contaba lo que estaba haciendo aquí, que mis vacaciones del año pasado, que mi familia, que esto, que lo otro. Y llegamos, y fue muy pendejo como luchamos por un lugar para tomar una foto, y me la hiciste tu con tu teléfono y eso fue bonito, no sé porque. Y entonces te cuento que mi lugar favorito es Piazza Navona y me dices que esta cerquita y cerquita me lo dices y andiamo. Y ya estamos ahí y me aconsejas venir el 8 de diciembre porque hay un casino tremendo que no me puedo perder. Y me cuentas de tu trabajo, y de tus aspiraciones, y de tu ingeniería y que interesante persona. Y me preguntas a donde quiero ir, y como no sé de que se trata aún la ciudad, me llevas a Campo de Fiori, y me cuentas la historia del poeta en medio de la plaza, y me enseñas en que lugares se festeja bien cuando hay qué. Y me pones a elegir un lugar para hacer el antipasto, y una vez más mi cerebro se me cae de la puta cabeza y tu nos guías, y nos sentamos. Y haces una maniobra muy hija de puta porque te sacas las placas de militar para enseñarme tu tipo de sangre y eso no se le hace a nadie.
Y me cuentas de tu habitación en Roma, y del Vaticano y de cuantas veces lo has visto, y bebemos vino y comemos pizza, y hablamos de tus padres y de los míos. Y como esto no se quiere acabar y nosotros no lo vamos a obligar, hacemos una transición. Y pides la cuenta, y la agarro y me la arrebatas, y me dices que en Sicilia la cuenta no se divide, y yo sonrío y seguimos riendo, hablamos de mi roomie y de que en mi departamento se muere de frío porque a ella le gusta ahorrar, y resulta que son paisanos y me dices convencido que tienes que hablar con ella para hacerla entrar en razón. Y me llevas a un pub y en mi cabeza me sigue dando mucha risa como pronuncian aquí esa palabra, pero también la cerveza y el vino están haciendo estragos o no sé porque te ves más guapo que al inicio. Sobre todo cuando ríes. Y me convenzo de que sí, me gustan los hombres con barba. Y bebemos y nos sorprendemos porque de repente ya estamos tomados de la mano. Y no sé que se volvió tan divertido pero no podemos parar de reír, y luego de la manera más cagada descubrimos que hacemos la misma rutina de ejercicio y eso nos hace reír el doble. Y cuando salimos de ahí, un padre se acerca a mi y resulta que también es mexicano y me pregunta que si quiero que ore por alguien especial, lo puedo anotar en un papel, clavarlo en la cruz y esperar la plegaria, y anoto a mis padres y mis hermanos, y los clavo y tu no entendiste nada porque hablamos en español y ahora sabes lo que se siente, así que te explico mientras caminamos al metro porque ya es tarde.
Me ofreces tu chamarra porque estoy temblando como una idiota pero con éstos 7º que se sienten como 2º, no estoy dispuesta a hacerte pasar frío, así que me ofreces un abrazo y eso no se puede rechazar, y caminamos abrazados por las calles más bonitas de Roma, y cuando llegamos al metro es muy cagado porque no combina con el momento tan bonito. Y te plantas escalones más abajo que yo con es manía impresionante y milenaria de ustedes los italianos de ser unos coquetos incorregibles, y nace un
b e s o.
Así. Lento y sin forzar nada. Solo unos labios que ya no querían hablar y decidieron hacer algo mejor.


domingo, 18 de agosto de 2013

Te ruego que no todos mis sueños se hagan realidad

Primera noche

Marrani, mi hámster, se ha escapado de nuevo. Me siento furiosa y no entiendo el porque. A decir verdad siempre actua como si odiara cohabitar conmigo pero es solo un animal asi que es patético mi enojo, patético y colérico. La persigo por toda mi habitación y cuando por fin la encuentro vulnerable para ser devuelta a su jaula (la segunda después de la gran jaula de $900 que SE COMIÓ), tomo un cojín y la cubro -regularmente hago ésto para que no me muerda, la hija de puta- sin embargo esta vez es diferente. Le estoy haciendo daño. Puedo sentir sus pequeños huesos romperse por la fuerza que estoy aplicando. No sé si se muere asfixia o por dolor, pero esta innerte. En una catársis de sadismo tomo sus maxilares -uno con cada mano- y tiro de ellas a cada extremo hasta que su pequeño cuerpo ha quedado dividido en dos. Alguien toca la puerta, es Hiram, mi primo. Bajo y aprovecho para tomar una bolsa de plástico de la cocina. Cuando subimos, tomo los restos y entonces Hiram decide lo divertido que es burlarse de lo mal que huele el cadáver y valiéndose de la bolsa de plástico trata de asquearme poniendo las vísceras en mi cara. 

En seguida voy en un autobús con Edel, mi novio, en una bolsa cargamos cilindros para beber agua. Demasiados. Un hombre en el asiento trasero quien padece trastorno bipolar comienza a gritarles a todos y de pronto empieza a golpear a una mujer salvajemente. Edel me pide que me oculte bajo el asiento y que no salga por ninguna razón. Tras dejar a la mujer inconsciente, el hombre me vé. Me pide dinero para comprar cilindros para beber agua. No sé por que no cabilo en el contenido de nuestra bolsa asi que le doy mi tarjeta de crédito. La rompe en dos y se avienta por la puerta delantera con el autobús en movimiento. Queda hecho mierda en el pavimento. ¿Yo? Yo estoy muerta del miedo.

Segunda noche

Estoy en Túxpan, visitando a mi tía. No hay nadie en casa asi que decido salir a pasear a la perra, sin embargo el fraccionamiento tiene dos rutas para salir a la carretera y tomar el autobús. Cuando me acerco a preguntarle a un hombre cual queda más cerca, la perra me muerde. Nisiquiera sé que maldita perra es, solo se que es de mi tía. La cargo en plena parsimonia y acto seguido me encuentro en la playa. Estoy consciente que tenia que alcanzar a mi familia ahí (y asumo que se han llevado a la perra), sin embargo se han ido y decido que antes de alcanzarlo será buena idea tomar el sol un poco. La playa esta siniestramente desierta. De pronto camino hacia un muelle junto a unas escolleras y me siento en una gran roca. A unos metros de mi veo fundas de dispositivos electrónicos y una mini iPad. La tomo. Me siento con suerte, no habiendo nadie en la playa, ahora me pertenece. Comienzo a caminar pensando en lo afortunada que soy y casi al llegar al mercado de la ciudad donde sé estan mis familiares, me pregunto a quien pertenecería el dispositivo. Comienzo por la galería de medios y miro el ítem más reciente. Es un vídeo. Alguien comienza a grabar una vista panorámica del mar, hay un delfín, las olas chocan contra él y él se divierte. De pronto las olas que lo tocan se pervierten en un color rojo. Rojo sangre. La cámara se desplaza buscando el origen. Cinco o seis personas están siendo devoradas brutalmente por tiburones, entre ellas, un tio mio (una vez más, no sé que tío es, sólo sé que es mi tío). En un escenario atroz una de las personas logra subir al muelle y mi tio le ruega ayuda. Le da una mano y cuando logra sacarlo veo con horror que sus piernas y cadera han sido arrancadas de su cuerpo. El hombre se da cuenta que mi tio no sobrevivirá y lo arroja de nuevo al agua. Los halaridos de éstas personas son un infierno para quien las escuche...y sin embargo, sigo orgullosa por haber encontrado el mini iPad. Se termina el video, y gracias a Dios, el sueño.

No sé cual sea la razón de mis pesadillas, las cuales aparecen esporádicamente sin motivo aparente. Cuando sueño, mi imaginación no tiene límites, tengo sueños increíbles e hiperreales. Pero las dos ocasiones que me he topado con el Diablo en mi inconsciente he despertado llorando, he quedado petrificada en mi cama por minutos con la piel erizada y el pulso a punto de estallar. Cuando soy capaz de moverme le llamo a Edel llorando. Las primeras veces se extrañaba y no entendía por que no podía articular una palabra, ahora solo me escucha llorar y me habla como a una niña que se acaba de caer. Cuando consigo calmarme, tengo miedo. Mucho miedo.

Miedo de ser la maldita mala persona que soy en todos mis sueños.

miércoles, 18 de julio de 2012

There's a light that never goes out.

Ausentes lectores de éste inhóspito blog, saben ustedes que no hay nada que ame más que escribir, sin embargo, a veces el corazón está tan afligido que no tiene más remedio que gritar palabras que se estrellan para convertirse en un documento .txt que nunca sería publicado aquí (no le voy a dar a mis enemigos el placer de leerme derrotada). Al fin y al cabo, son emociones fortuitas en las que todos aterrizamos en algún momento, aunque ustedes continuen en la pretensión de fingir unas vidas perfectas y fuera de todo bache que siempre el destino nos pone adelante, sin embargo, hoy, en medio del desvelo y de la maldita falta de un cigarro, [y sin perder la costumbre, hablándoles de mí] les vengo a contar algunas cosas.

Algunas.

domingo, 29 de abril de 2012

Bad Kids

¡Nos llega el dia del niño! Y solamente para festejar les escribo palabras bonitas en su inhóspito blog, ausentes lectores. Déjenme decírles que en lo personal, creo que nunca he superado esa etapa de mi vida, ya que sigo haciendo demasiadas cosas infantiles y no sé que tan bueno o malo pueda ser, pero estoy segura que algunos de ustedes las añoran...aunque claro, si se trata de mí o mi mejor amiga, no hay mucho que demuestre que lo que creció en nosotras fue el físico y no la mentalidad. (Mis 1.53 lo dicen todo). Pero la verdad es que los dulces me siguen volviendo loca, y estoy segura que a todos ustedes también, aunque era mucho menos preocupante ser gorda, tener imperfecciones, mi recurrente hiperactividad cuando como demasiada azúcar ¡En fin!. Ya no puede uno hacer nada sin que la vida nos cobre y hay que hacer abdominales todo el día a cambio de un Bocadín (porque esos, esos sí eran dulces).
Es también como cuándo los problemas no existían, como cuando tu preocupación más grande era que la vecina amargada no te quisiera regresar el balón, cuando las groserías más grandes eran las palabras suaves de hoy. Cuando fumar y tomar te parecía lo más asqueroso del mundo y no sé cuántos habremos repetido que nunca lo haríamos cuando crecíeramos. Cuando tu papá era un héroe y todo lo inimaginable era posible con él. Cuando mamá era una heroína por razones totalmente diferentes a las que la hacen una heroína hoy. Cuando podías pasar horas en bicicleta sin cansarte y cuando los besos daban asco. Eran aquellos días en los que la lluvia nunca daba tos y los modales no existían. Cuando el miedo era al coco o al ropavejero y no existían esas penas que te oprimen el corazón hasta hacértelo chiquito. Tus mejores amigos eran la mitad de las personas a las que conocías y todavía pensabas que los familiares que te regalaban ropa eran una basura. Esos días en que los emparedados eran la comida más nutritiva y los Looney Toones la caricatura más fabulosa del mundo.
La vida no se podía complicar, y no por que ahora así sea, si no porque antes no había otra alternativa aparte de ser felíz.
Ya que hemos crecido, y hemos dejado atrás tanta inocencia, ese día aparecen otros caminos, y entonces podemos voltear y ver cuáles hemos elegido, pero muy en el fondo seguimos en el cauce de la simplicidad, de saber que pase lo que pase mamá siempre va a estar ahí para besar la herida, esté donde esté ella. Para saber que un abrazo es igual de placentero que el dia de Reyes o que una traición duele lo mismo que antes la ley del hielo. 
Seguimos siendo niños, seguimos estando asustados ante las cosas peligrosas y seguimos siendo audaces para afrontarlas. Nunca olvidemos eso, porque no importa ser tildados de bobos, inmaduroz, todos, muy dentro, seguimos siendo niños.

sábado, 21 de abril de 2012

Porque las estirpes condenadas a cien años de soledad no tienen una segunda oportunidad en la tierra...¿O sí?.

Hoy desperté con una sola e increíble convicción: Últimamente ya nada es igual.
Últimamente los niños ya no parecen niños, o yo soy mas niña que ellos en muchas ocasiones, o no sé. Últimamente tiendo a repetir mucho las palabras con las que empiezo a escribir y ésto es porque últimamente me obsesiono terriblemente con una idea hasta que la veo encharcada en fracaso o erigida en triunfo, pero que le vamos a hacer...últimamente todo parece igual, todo se tornó tan hermoso que logró una compactación perfecta de emociones en mí en la que es tanta la felicidad que es también tanta la melancolía de no tener con quien compartirla. Últimamente no me he enamorado más que de la naturaleza y ya no hay ni ápice de ilusiones concupiscientes, pero irremediablemente me despierto con una sonrisa desaforante que no desconcierta a nadie más que a mi misma. Últimamene ya no sé que día es, ni me interesa porque todos los días son iguales. Pero no estoy diciendo que es deprimente, al contrario, es una tristeza deliciosa que me ha permitido ver las cosas desde una perspectiva increíble que me ofrece sentir sin pensar, y hasta creo que lo mejor es que ya me perdí miedo incluso a mí, cuándo empiezas a estar tan al borde lo único que queda es disfrutar incluso el minúsculo toque del viento que te pueda estremecer antes de morir, y lo digo metafóricamente porque en verdad lamento que últimamente ya ni escriba tan bien como antes, y que Oscar Wilde no se haya casado con algún pariente para heredarme su bella forma de decir las cosas, y también lamento que mi cabello no se vea tan bonito como en mis fotos de perfil. Les quiero informar, por si nunca se los había dicho, que ustedes, lectores, son la manera en que yo le grito al mundo y desde hace mucho les quería contar del día en que conocí a una prostituta que alegremente me contó que llevaba el mismo vestido desde hacía cuatro días y que tenía el cabello terrible, que se lo había teñido de rojo hacía un mes y su novio le había retirado la propuesta de casarse con ella quince días atrás; cuando le pregunté por qué, me dijo con una sonrisa y algún dejo de tristeza que me estremeció en una cara tan hermosa como la de esa mujer: "No le gustó el rojo...". A los diez minutos estaba bailando sobre las mesas con dos hombres semidesnudos pero conocerla fué una experiencia estrepitosa que todavía no supero.
Nisiquiera eso es igual últimamente: las putas. Ahora se disfrazan de niñas decentes cuando la decencia es un mito tan viejo como el coche que me iban a comprar mis papás a los dieciocho.
Ni la música, ni mis nudos en la garganta que aparecen siempre cuando ya los estoy deshaciendo con las humarolas de mi cigarro, ni las matemáticas reacias a que yo las entienda, ni nada es igual.
Ese es otro de mis problemas: las contradicciones. A veces el mundo me sabe gris y al siguiente momento es todo rojo y mi verdadero problema es que no sé matizar. Últimamente me concentro mucho en mis defectos y lo peor es que en mi paranoia todos ustedes ya se dieron cuenta y ya se concentraron mucho en ellos también.

Pero asi soy yo. Al menos siempre hay alguien dispuesto a leerme, a escucharme, y conozco a dos o tres personas que tengo la certeza de que me aman, o que nunca me van a olvidar, que al fin y al cabo es casi lo mismo.

viernes, 23 de septiembre de 2011

"-Y que te dijo Pornito --Que era gay -Y tu asi de ¡NOOOOO!" Repite este diálogo con alguien durante 15 minutos ¿Puedes? Seguro que no, no tienes una amiga tan genial como la mía.

¿Cómo felicitas a tu mejor amiga? Bueno, ¿Cómo consigues una mejor amiga? Es difícil. Existen millones de personas alrededor de mí, pero existen solo pocas de las cuales sus triunfos, son mis triunfos, sus alegrías las mías, y su tristeza no existe, ya que siempre estamos ahí para convertirlas en sonrisas.
Y esque...¡Siempre nos ponemos tan hipócritas en los cumpleaños! Lo que menos nos regalan es sinceridad, y amiga, de todo corazón: Felicidades.
Felicidades primero, por haber logrado 17 años en este mundo, estoy segura que tienes mil momentos fantásticos guardados en tu corazón, más que en tu cabeza, y espero estar presente en alguno de ellos.
Felicidades también por ser tú misma. Eres de las pocas personas que conozco que defiende quien es sobre quien debe ser.
Gracias men. Gracias por atender a mi inseguridad cuando te pregunto "¿Me veo bien?" más de veinte veces al dia. Gracias por escucharme siempre que te he necesitado. Gracias por ponerle frenos a mis impulsos [de besarte], buenote, eso no. Gracias también por los malos momentos, porque a pesar de que en ocasiones no podemos entendernos, o simplemente no queremos, recordamos porque somos amigas, y seguimos aquí.  Gracias por todo eso que hacemos las amigas: Convertir a mis enemigos en tus enemigos, regalarme un puñado de esperanza cuando lo necesito y empujarme a la realidad cuando estoy volando demasiado alto (cuando estoy en un viaje de marihuana no vale, esas ocasiones te odiote mucho). Gracias por tener puntos de vista diferentes a los mios, me haces mas tolerante. Gracias por nunca dejarme sola en mis ataques de odio hacia gente sin valor. Gracias por controlar mi ego. En fin. Gracias por todo amiga, casi hermana. Te quiero mucho, suerte y las mejores energías para tu vida, espero seguir en coincidiendo contigo men. ¡Feliz Cumpleaños!

Post Data. Ojalá esa cigarrera esté siempre llena de un cigarro al revés, que sea un deseo, que después y siempre se convierta en realidad.

domingo, 31 de julio de 2011

Hay dos cosas que mejoran con el tiempo: El vino, y el Amor.

Corría el año de 1957, o más bien volaba. Así dice mi abuelita, que el tiempo vuela, y yo digo que si es así.  Simúltaneamente Sixta le daba la bendición a su hija Teresa, y mientras esta se alejaba encendía su cigarro Camel, el humo le nublaba la vista, dio la vuelta y entro a la casita que a duras penas se mantenía en pie. Caminaba entonces la muchacha que veía su décimo quinto otoño por esas calles que hoy le huyen al pasado para dar paso al futuro, que marcha con ese gigante que es el tiempo, hacia su trabajo temporal en la panadería de Doña Genoveva.
-¡Hola bebé!- Decían todas las empleadas cuando llegaba Tere, de cariño, porque era la más pequeña de todas, y se ponía entonces a acomodar canastas, a despachar a las señoras, cuando por aquí de las primeras diez horas del día llegaba Manuel.
Muchachito de veinte años, menudito él, las empleadas también lo saludaban a él con mucho entusiasmo. Se acomedía a ayudar a todas, y todas le querían. Pero Manuel llegaba siempre con una fruta, una florecita que se hubiera robado, algo para Tere, algo, menos una declaración de amor. Y todas, con la ternura que ameritaba su amor mudo lo miraban enamorado, menos Tere.
Y un día entre harina y hornos descansaba nuestra quince añera en la vitrina cuando vio afuera de la tienda de Josefina Patiño, a un joven de brazos cruzados, con la mirada tan clavada en ella que esas cuencas casi se quedan sin ojos. Estaba él, como los muchachos de esos ayeres aquí en México, con su ropa humilde, pero elegante, sus cabellos negros rizados, moreno y la miraba a ella, y ella sonreía. Lo vio pasar frente al aparador pero no entrar a la panadería.
El aroma de los bolillos recién salidos del horno llegó hasta Emilio, que no tuvo valor de entrar a ver a esa jovencita con expresión tan dulce como el glaseado de las conchas y los colorados, pero ya en su cabeza maquilaba el plan de como pasaría un rato a solas con ella.
Sabido era que Rosita noviaba en aquel tiempo con Raúl Patiño, primo de Emilio. Sabido también que Rosita era de la misma colonia que Tere.
- ¡Apúrate bebé! ¡Rául nos va a dar raí hoy! -gritó Rosita.
Y ahí venia Tere apurada, al salir decía Raúl que no cabían todos en la camioneta, que ahí donde cargaban la mercancía de su mamá podían subirse ella y Emilio y agarrarse bien los dos, para no caerse. Ésta era una manera técnica de describir como iba a empezar su amor: Agarrándose fuerte, uno al otro, más que para no caerse...para no soltarse.
Y así se fueron, esa primera cita que había sido plan con maña fue el comienzo de una de esas historias que dura poco, pero dice mucho.

Pasaron muchos soles y lunas. Era un día de esos que despiertas y sabes que el destino quiere juguetear un rato, y es con tu vida. Se le había hecho costumbre después de ese día a Emilio esperar paciente a que saliera Tere de la panadería, pero éste día, no recordemos porqué, no fue así. Caminaba entonces Tere, como solo una enamorada podrá adivinar: con la mente lejos, muy lejos del cuerpo -con la mente allá, con Emilio- entonces la alcanzó Rodrigo, natural todo ésto, ya que Rodrigo pasaba por esa calle que antaño era La calzada, para llegar a casa con su sabida amante Isabel Cobos, tía de Tere.
Tremendos los celos de las amantes, que piensan que cualquier mujer hace lo que ellas. Al ver pasar por su casa a Tere con Rodrigo retalló más de dos veces el jabón de Pan contra el lavadero de barro hasta que lo redujo a pura espuma, y fue a decirle a Sixta algo así como qué putas, pinches y chingadas. Sixta era esa señora que te ponen de ejemplo ante la palabra ignorancia, Isabel lo era más. Les hicieron falta mentadas de madre para acabar de hablar, así que cada una se fue por su lado, a enchilar alguna salsa con su rabia.
Aún no terminaba de llegar cuando escuchó su nombre completo: ¡¡¡Teresa Cobos Bautista!!! "A correr, pa' luego es tarde" pensó mientras daba media vuelta, pero la mano de Sixta se asió fuerte a los cabellos de nuestra desdichada. Un cuero viejo le marcó la piel, ¡Vaya marcas!. Caprichosas manchas rojas contrastaban con su piel blanca, y se le salía el coraje por los ojos en forma de agua. Hecha un ovillo no sabia si llorar, o maldecir, o sobarse o salir corriendo. Se repetía la conversación inocente entre ella y Rodrigo, en su mente buscaba una mirada imprudente de alguno de los dos que pudiera haber visto Isabel, pero nada encontraba, y sollozaba quedito, hasta quedarse dormida.
- ¿Trabajo? ¡Trabajo de andar de puta, eso es lo que tienes! -cálido despertar le ofreció su mamá la mañana siguiente- ¡Te me levantas escuincla, le das de desayunar a tus hermanos, y te me vas a darle las llaves a Genoveva...Y a decirle que no vuelves más!
Ni se lavó las lágrimas secas de la cara Tere, obedeció resignada, y mientras iba cerrando el zaguán vio en la calle de enfrente a Emilio. ¡Alivio de su corazón, pánico para su mente!. Le alejó de ahí, y ya a una distancia prudente le abrazó, le besó y lloro, y le contaba todo, y lloraba más fuerte. Emilio la escuchó sin decir palabra, solo la abrazaba, y le dijo: Yo a ti te quiero Tere, y te quiero bien, tu no tienes que estar aguantando a tu mamá ni a su marido, ¡Que ni tu padre es!, tus hermanitos pues, ya están mas o menos grandes, ya no han de necesitar de ti, y aunque ya mas o menos te estarás figurando lo que ando pensando, te lo quiero decir mas calmados. Te invito un cafécito, enfrente de la plaza cívica, ¿Quieres o qué?.
Tere nada más asintió y sonrió, Emilio paró un taxi, le dijo no se qué en voz bajita y se subieron al coche. Se enfilaban sentido opuesto a la calle principal y entonces nuestra enamorada agarró sus palabras que se le habían caído de tanto espanto y dijo -¡Óyeme Emilio, esto no va bien! No vamos para el café Emilio, yo estaré burra pero conozco mi ciudad, y ¡No vamos para el café!- el taxista se reía discretamente -Mijita, yo le mentí mi reina, mire que ya quiero que sea mi mujer, vamos al rancho de mi tío Luis y pos' allá esperamos que tenga usted la mayoría de edad y nos casamos ire! ¿O qué no le parece? ¿O qué, quiere seguir con la -una mirada aseveró a Emilio- ...con su mamá, digo? ¿O peor aún, que no me quiere?.
Pasaban por la mente de Tere un remolino de pensamientos, pero al fin cedió, y allá, frente a las ruinas del Tajín estaba el rancho de Don Luis Patiño. Su esposa Concepción recibió muy bonito a Tere, pero le dijo a solas: Niña, estoy contenta de que Emilio se haya buscado ya un asiento a su cabeza, y que al hacerlo te haya elegido a ti de señora, pero óyeme bien, nos vamos a esperar un ratito, a que tu mamá venga, porque va a venir, ya verás. Entonces, cuando eso sea, tu decidirás si ésto quieres para ti, en lo mientras, todavía no dormirás con Emilio, allá en los cuartos, el segundo metate es donde dormiremos tu y yo, y ya después veremos.
Y cual profeta, cinco días después fue Emilio a buscar leña para terminar de hacer tortillas, apenas venia bajándose del burro cuando el gendarme ya lo estaba esposando.
Allá en el Municipio estaba Doña Concha, sus dos hijos, Doña Sixta, su marido y los dueños de nuestra historia: Emilio y Teresa. Ésta no sabia que poner de escudo en medio de las miradas asesinas de su mamá y ella, Emilio y su familia retaban a ese señor obrero de Pemex, que temiendo que lo involucraran de más, abandonó el lugar, quedando Doña Sixta sola.
-¿Ya es tu mujer?- se apresuró a decir.
-¿Cómo?- tragaba saliva Emilio
-¿Qué si ya durmieron juntos? -el tono furioso empeoraba el ambiente
-No señora, todavía no se han acostado -contestó por el Doña Concha, así sin pudor se manejaban antes las cosas.
-¡Arreglemos ésto de una buena vez!- gritó el gendarme -Usted denunció una desaparecida, y no hay tal. La muchacha es muchacha todavía, así que no le debe nada el chamaco jumento, ¡Que ni para huir es bueno!, ¡Y usted señorita, decida con quien se va y cada quien para su casa!

Ya sabrán a quien escogió mi abuela, o no estaría yo escribiendo ésto. Dice que cuando llegaron al rancho, mi tía-bisabuela les puso un catre -con colchoneta y toda la cosa- y los dejó solos por lo que restó del día. Cincuenta y cuatro años después aquí están los ancianitos, su cuarto huele a medicinas, y caminan lentito. Mi abuelita tiene diabetes, y mi abuelo padece una excesiva retención de líquidos, entonces él ya no se acuerda bien. Ayer mientras mi abuela regaba las plantas, le decía él
-¿Tere, te quieres casar conmigo? ¡Anda, ¿Si?! ¿Cuántos hijos tienes?
Mi abuela ríe -Ocho- le dice.
-¡Yo los mantengo!, Soy jubilado de Pemex, me alcanza para cuidártelos, pero cásate conmigo Tere ¿Sí?.

A veces dice uno que no cree en el amor, cuando del amor venimos todos.

jueves, 3 de marzo de 2011

La envidia no mata, la envidia toca piano y violín.

Anécdotas es lo que le faltaba a este inhóspito blog, me aprovecho de el hecho de que no sea muy concurrido para poder contarles lo que me pasó ayer.
Fíjense ustedes que mi género de música favorito es el rock, por supuesto que a veces me dan ganas de interpretar las canciones, pero por complejos y demás mi mamá no está de acuerdo con que yo toque algún instrumento como la guitarra, pero negociando se entiende la gente, y hace algunas semanas comenzé felíz un curso. Tan entusiasmada estaba que la primera clase me dijeron "Te adelantaste, empiezas la otra semana" (._.)
A la siguiente semana me topo con el hecho de que era dia festivo, asi que decidí no ir, ¿Y que creen? ¡Si hubo clase! En fin, el dia del esperado inicio para mí entré al salón, esperando encontrarlo repleto de gente para socializar y demás, pero Oh sorpresa! Solo habia 2 alumnos (._.)(._.)
Una mujercita y un varón eran mis compañeros, y como ya conocían algo de música yo la verdad estababa más intimidada que Jolette cantando junto a Amanda Miguel.
La primera clase no transcurrió con mucho movimiento, y en algun momento me perdí en el tiempo por que no recuerdo en cual clase entro otra chavita.
Hace dos o tres clases (Mi ubicación en el tiempo no es buena) por fín los silencios incómodos terminaron, pero quiero dividir el texto en hechos de aqui en adelante para que por favor me ayuden a comprender que pasó, ¿Me siguen? (En twitter espero que sí)

Hecho 1
Las dos muchachas me invitaron a comprar mientras esperábamos a la maestra, la verdad las dos se me hicieron muy cordiales, pero no me acordé de sus nombres.

Hecho 2
Las 3 platicamos muy amenamente durante descansitos que sucedían en la clase.

Hecho 3
A la salida una de ellas se quedó esperando a su hermano, pero ella ya habia socializado con el chavo antes mencionado. Obviamente se adivinadaba un posible ligue entre ellos, y aunque el tipo no tenia mala pinta juro que nunca me pasó por la cabeza hablarle o algo parecido.

Hecho 4 (Transcurriendo esto hace dos o una clase)
En el saloncito ya los 4 hablábamos con más confianzita, aunque claramente estábamos divididos en los chavos que ya estaba ligando (Lo sé por que escuché la frase más usada durante el ligue "¿Y tienes novio?") y pues nosotras las sobrantes (Miren como me deprimo...)

Hecho 5
Como mi vida no se basa en esa clase, olvidé sus nombres, entonces les pregunté; resulta que los galanes son Evelyn y Roberto, y las sobrantes Mariana y yo. La mirada de Evelyn sugería muerte cuando le pregunté a él.

Hecho 6
Yo ya les hablaba muy bien a las 2 chavas pero durante esa clase también empezé a incluir al chavo en las bromas que hacíamos, y todos comenzamos a hablar de vanalidades para llenar silencios.

Hecho 7
Evelyn estaba bastante entretenida platicándole no sé que a Roberto mientras yo le decía a Mariana que era un martirio estar ahí a una calle del bufet de comida china (Siendo ésta mi comida favorita), y ella dijo "A mi no me gusta mucho, menos el tempura" a lo cual yo bastante indignada contesté "¡¿Comooooooooooooooooo?!, pero como no te va a gustar si esta todo relleno de helado de chocolate :3"

Y he aquí el hecho catastrófico que marcó la diferencia entre mi antigua vida social en esa clase...

El tipo dejó con la palabra en la boca a Evelyn para decirme:

-¿Te gusta el helado de chocolate?
-No, le estoy contando que me gusta mucho el tempura.
-Ah si, pero es japonés, no chino
-Sí, es lo que le decía, pero no sé por que a veces también te lo ofrecen en restaurantes chinos
-¿Y a cuales has ido?
-Pues de comida china a varios, y de japonesa solo en la Katana
-Oh sí, ahi es muy rica.

Proseguí mi plática con Mariana notando que si los ojos de Evelyn fueran pistolas yo no estuviera escribiendo esto, pero no le tomé mucha importancia por que estaba imaginando las delicias del tempura.

Hecho 8
Ese día a la salida me fui en el bus con Mariana platicando muy amenamente, y hasta ahí todo iba a pedir de boca. Hasta estaba planeando llegar a buscarlos en el feibú, pero por una u otra cosa lo olvidé.

Hecho 9
Ayer era dia del exámen para el cambio de nivel a las 7:00 pm, estaba bastante nerviosita por que no me salía bien la lectura de clave fa, asi que la estudié como maníaca. Más o menos a las 5 estaba en Lunas de café con unas tipas que (Se llenan mis ojitos de lágrimas :')) las quiero bastante, supongo que si sigo con las anécdotas van a aparecer seguido en ellas, asi pués estuvimos cantandole al amor (o aullándole...da igual) y 6:30 fuimos a mi cita con el destino.

Para eso debo confesarles que les conté que este fulanito no estaba nada mal, y que llegando allá les mostraría quien era quien, y como estaba la chava que al parecer era su affair.

Cuando llegamos la característica discreción que solo tus amigos pueden recrear afloró, por suerte no se dieron cuenta.

Hecho 10
Mis amigas y yo somos una combinación de locas de manicomio con las lavanderas, por lo cual nuestro escándalo de urracas no estaba muy bien disimulado, lo cual al parecer a Evelyn no le gustó por que nos estaba haciendo mas muecas que bebé cuando le sacan sus caritas.

Hecho 11
Yo ahi si no vi, no creo, no estoy segura y no tengo la certeza pero dicen las malas lenguas (Misty,Diana e Itzel) que el chavo éste me estaba mirando y mirando, pero les repito, yo no vi, y aunque asi hubiera sido supongo que era para ver quien era la loca de semejantes carcajadas.

Hecho 12
Mariana llegó y Evelyn la engatusó en su juego de miradas asi "e_e".

Hecho 13
Mis amigas hermosas preciosas y divinas se quedaron conmigo mientras mis 3 compañeros estaban en otro rincón, y aún no tengo el aparato para escuchar a larga distancia, así que no sé que cuchicheaban

Hecho 14
Les pregunté "¿Oigan ya va a ser el exámen?" Y...me ignoraron de la manera más vil y cruel que es posible, solo Roberto se dignó a decirme "No sé (con una sincera cara de afligido)"

Hecho 15
Se fueron a comprar, y yo entré a preguntar a que hora el $#$"$3 exámen porque ya me queria ir, me dijeron que "Rai nau, rai jir" Asi que salí a hacerles señales a los demás, pero no me vieron, asi que entré a hacer mi exámen y posteriormente ellos también, durante el exámen me equivoqué dos mil veces en la clave de Sol por que la confundia con la de fa >.< ¿Que mensa no?

Hecho 16
Las tipas destilaban malas vibras por los poros, les deseé suerte de corazón y me hecharon ojos de "Mejor ya lárgate", de plano para mi parecer al tipo le dió completamente igual mi prescencia o auscencia, y salí del salón muy felíz por que si aprobé

¿Como ven? ¿Que hice mal según ustedes? Denme su opinión por que yo la verdad no sé como tomar esto, y no quiero pasar el resto de mis clases siendo la rechazada del salón :(

The end.