Son las 10:00 a.m. La señora Juanita se despertó una hora antes a preparar el desayuno, despierta a sus hijos: Manuel y Teresa, y a su marido José.
Teresa tiene 15 así que como casi todos a esa edad despierta de malas. José desayuna y les promete que los llevará por un heladito a la alameda, y si le queda dinero, les compra a cada quien un elote asado GRANDE.
Manuel tiene 17, y estaba pensando decirle a sus papás que Violeta está embarazada, pero el buen humor de su papá lo retrae. Claro, no hubiera pasado si la calentura que dán tantas cervezas y una casa sola no fuera bastante, y si con condón se sintiera lo mismo (sic). Ella lo ama tanto que no le importó que el celular no dejara de sonar marcando en la pantala >Mi amor<.
Teresa pasa la mañana leyendo TV Notas, enterándose de la vida y obra de sus ídolos de televisión. Checando lo de hoy, con sus audífonos del PiñaPod que le trajeron los reyes mientras suena reggaeton a todo volumen. Le encargaron de tarea para el fin de semana leer el primer capítulo de El Quijote de La Mancha. Ni le vá ni le viene, lo que le importa es de donde va a sacar para ir con sus amigas al antro de moda en la noche, y como se las vá a arreglar para que su mamá no se dé cuenta de que antes de entrar se va a cambiar el vestido por uno que no deje nada a la imaginación, al fin y al cabo, quizá le guste a un hombre de esos, que su nombre se dice en voz bajita, ¿Cómo es? NARCO. Porque bueno, él le compraría toda la ropa bonita que presume tener, él le compraría el tinte y peróxido que religiosamente aplica en su cabello cada mes, por aquello de que ellos las prefieren rubias (sic).
Juanita sospecha que José la engaña, ha intentado todo, revisa mensajes, revisa su ropa, le echa indirectas, TODO menos hablar con él. Se pasa la tarde atareada, previniendo lo mejor para sus hijos. En la tarde, ya después de comer no se pierde un show de la famosa conductora que está pendiente de todos. Está en la TV su comadre Rosalía, fué a acusar al desgraciado que la engaña con su prima, quedando en ridículo cuando se descubre que ella le roba dinero a su patrona, que la hija es una alcohólica y que el marido tiene otras dos amantes. Todo para comprarle a su hija unos pantaloncitos Levi's que tanto le pide y llevárse a su familia de vacaciones a Acapulco. Lástima le dá en secreto, pero no lo dice.
La situación es precaria.
Don José se pone a ver el partido, tiene sobrepeso, a veces le cuesta trabajo respirar, pero no le hace. Los chicharroncitos nunca le han hecho mal a nadie.
Grita y se enajena, es como si él estuviera en la cancha, lanza improperíos y en vez de ser aficionado se vuelve patética la forma en que anhelaría que su sueño de ser jugador dejara de estar sumido en el fondo de sus frustraciones.
Y así vive la familia promedio mexicana. Sumida en el pensamiento de que la carencia está peleada con la educación, con la cultura. Sumida en el pensamiento de que estamos como estamos por culpa del gobierno, por culpa de los políticos, por culpa de la gente egoísta con dinero, por culpa de todos, menos por la mediocridad de uno mismo. Así está la familia, creyendo que la Virgen de Guadalupe les va a echar un airecito de ventilador de Famsa para que a un rico se le ablande el corazón y les dé dinero del que a todos -por negocios sucios, sin trabajar, claro está- les sobra. Pensando que los triunfadores de México lo son por que son narcos -ídolos nacionales-, por que tuvieron suerte, por todo menos porque se prepararon, por todo menos por que leyeron más que el menú de garnachas que cenan cada viernes.
En muchas familias mexicanas no cuestionan el por qué la enajenación televisiva, el por qué Laura Bozzo cena en Toks con el dinero que le dió decir en público que ayudó a Eduviges con un carrito sandwichero. Nadie cuestiona por qué las novelas son los programas de más raiting en el país, a pesar de tener guiones absurdos con actuaciones más absurdas todavía. Todos se quejan de la política del país, pero el día de las elecciones no se vota porque todo va a seguir igual, dicen. Entonces por magia de hadas llegan funcionarios al país que le chupan la médula ósea a la estructura capitalista y decimos ¡¿Por qué Gobierno, por qué?!
Sigamos mexicanos, sigamos gritando como orangutanes ¡Viva México Cabrones!, mientras tiramos botellas al piso, mientras contaminamos la tierra que es lo único bello de México. Sigamos sin informarnos, con esa venda en los ojos. Sigamos anhelando ser ricos y sanos sin el más mínimo esfuerzo. Sígamos, asi vamos bien.
Y pues bueno, los dejo, ya va a empezar mi novela...
O sea; que José tuvo a su hija a los 2 años, está casado y embarazó a Violeta, por lo tanto es infiel como su esposa lo sospecha.
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