Papá, Mamá. Probablemente las primeras palabras que cada uno de nosotros aprendió a decir primero. Siendo una humana pequeñita me costaría trabajo definir que significaban exactamente estas palabras, y es que siendo pequeña la función de ustedes fué alimentarme, velar por mi, tratar de hacer que mi vida sea lo más alejada de preocupaciones o alteraciones, pero principalmente la de amarme. Y curiosamente la parte de amarme es la que en su mayoría causa más problemas, no solo hablando de mí como hija, si no en todos nosotros, ya que el amor es el sentimiento más perfecto de todos, y nosotros los seres que más alejados estamos de la perfección, pero aquél día mamá, que permitiste que fuera libre de tus manitas y me dejaste caminar sin ayuda de nadie supe que me amabas.
Siendo yo una bebé me vi solamente contigo mamá, a pesar de mi edad, siempre que evoco recuerdos viene a mi mente el de la mujer más fuerte y jovial del mundo, siempre con una sonrisa en el rostro, una mujer triunfadora y capaz. Cuando aún no comprendía el porqué de las cosas, llego un hombre a tu vida. Yo no me acuerdo como pero se ganó mi cariño, y más tarde mi amor. Con todas las cosas que él hacia yo aprendí a decirle papá, a ese señor que saltó más alto que nadie en las patro-gimnasias, a ese señor que en mis años de primaría podía pasarse horas enteras escuchándome leer. Cada uno de mis triunfos escolares no fueron mios, fueron tuyos papá. Cada momento que pasamos repasando una y otra vez las lecciones valieron la pena cuando te escuchaba presumir que tu niña había ganado otro concurso.
En esos ayeres la seguridad de que me amaban y de que contaba con ustedes era infinita.
Después llego mi hermanita, seis años esperé para saber que se sentía ser responsable de alguien. Ustedes me regalaron una muñequita de carne y hueso, que si bien sé que mi ejemplo puede no ser el mejor, siempre estaré ahí para salvarla de cualquier apuro en el que se pueda meter.
¿Saben ustedes que es lo curioso de las familias? Que es muy fácil enojarse y perder la paciencia los unos con los otros, porque tenemos la seguridad de que nos amamos tanto que una palabra nos va a herir, pero no nos va a separar. Las familias a diario escuchamos se rompen, no por falta de amor creo yo, si no por falta de entender que nadie es perfecto, de que –incluyéndome yo- nos cuesta entender que podemos tolerar, nos cuesta aceptar que erramos más de lo que criticamos y nos duele la verdad que solo entre nosotros seremos capaces de decir, ya que siendo todos tan íntimos no podemos ocultar nuestros defectos.
Digo esto porque sé cuanto los lastimo mi adolescencia, de la que aún no termino de salir. Recuerdo que cuando entré a la secundaria otra bendición llegó a nuestras vidas, y fue un bebé precioso.
Sabrán ustedes que las hormonas y dos pequeñitos en casa revolucionaron todo de golpe, y las cosas se pusieron un poco difíciles.
No puedo hablarles como si ya supiera hacer su trabajo mejor que ustedes. Nisiquiera sé que depara mi futuro, y no puedo dar por cerrado este libro, ya que poniendo a Dios delante quedan muchos años en un futuro. Pero hoy por hoy no queda más que perdirles una disculpa por todos los errores que he cometido, creánme, ustedes no han fallado, tengo la certeza de que no han hecho más que amarme en toda mi vida. No juzgo tus decisiones mamá, ni tu severidad papá. Me es difícil comprenderlos como seguro es difícil para ustedes comprenderme, pero al fín y al cabo sé que encuentro en ustedes la base de mi existir, sé que mis sueños, mis virtudes, mis metas y mi panorama siempre los cuentan a ustedes, sé y espero sepan ustedes también que todas mis decisiones los tuvieron en cuenta. Aunque no lo crean, incluso en los momentos en los que no obré del todo bien estaban ustedes presentes, ustedes y mis hermanos. No me puedo excusar pero si algo puedo decirles es que los amo. Me amo a mí porque ustedes asi me enseñaron, entonces los amo a ustedes, es lo principal que quiero que tomen en cuenta. Y que ya no tengo cinco años, pero siguen siendo mis héroes, ya no me puedo poner tus zapatillas ni tu maquillaje y jugar a ser tú, mamá, pero sigo anhelando volverme una mujer como tú, que con todo y las adversidades te has superado en todos los aspectos, que sabes que decirme cuando tengo el corazón roto, cuando necesito asesoría de imagen, cuando simplemente necesito un abrazo sincero sé que puedo buscarte a ti, reitero, la mujer más fuerte del mundo.
Y a ti papá, siendo los dos de caracteres tan fuertes nos han faltado las palabras para entendernos del todo, pero nunca dudes que lo que me sobra es gratitud, por la manera en que has hecho de mí lo que soy ahora, y que nunca terminaré de admirarte.
Hermanita, a pesar de que en muchos aspectos somos polos opuestos, veo mucho de mí en ti, te ruego que vivas tu vida con tus errores, tus aciertos, tus equivocaciones y tus triunfos, pero hazlos tuyos, sé que soy tu ejemplo, pero sé que tu puedes ser alguien todavía mejor que yo si tomas solo lo bueno de lo que yo haga. Nunca dudes que te quiero princesa, aunque no pueda demostrártelo por mi manera de ser, siempre voy a estar ahí para celebrar lo lejos que tengo la certeza que vas a llegar.
Y a quien a sus poquitos años ha tomado tanto significado para mí lo que le diga no lo puede interpretar ahorita, no puedo hacer más por ti hermanito que cuidarte.
En esta familia me toca ser la mayor para apoyarlos papás, y para guiarlos hermanos.
Redundando una vez más acerca de mis sentimientos, me despido. Los amo. Sepan que si no digo esto todo el tiempo, es porque mi caráctercomplica las cosas, pero solo estoy escribiendo lo que mi corazón de sobra sabe.
Siendo yo una bebé me vi solamente contigo mamá, a pesar de mi edad, siempre que evoco recuerdos viene a mi mente el de la mujer más fuerte y jovial del mundo, siempre con una sonrisa en el rostro, una mujer triunfadora y capaz. Cuando aún no comprendía el porqué de las cosas, llego un hombre a tu vida. Yo no me acuerdo como pero se ganó mi cariño, y más tarde mi amor. Con todas las cosas que él hacia yo aprendí a decirle papá, a ese señor que saltó más alto que nadie en las patro-gimnasias, a ese señor que en mis años de primaría podía pasarse horas enteras escuchándome leer. Cada uno de mis triunfos escolares no fueron mios, fueron tuyos papá. Cada momento que pasamos repasando una y otra vez las lecciones valieron la pena cuando te escuchaba presumir que tu niña había ganado otro concurso.
En esos ayeres la seguridad de que me amaban y de que contaba con ustedes era infinita.
Después llego mi hermanita, seis años esperé para saber que se sentía ser responsable de alguien. Ustedes me regalaron una muñequita de carne y hueso, que si bien sé que mi ejemplo puede no ser el mejor, siempre estaré ahí para salvarla de cualquier apuro en el que se pueda meter.
¿Saben ustedes que es lo curioso de las familias? Que es muy fácil enojarse y perder la paciencia los unos con los otros, porque tenemos la seguridad de que nos amamos tanto que una palabra nos va a herir, pero no nos va a separar. Las familias a diario escuchamos se rompen, no por falta de amor creo yo, si no por falta de entender que nadie es perfecto, de que –incluyéndome yo- nos cuesta entender que podemos tolerar, nos cuesta aceptar que erramos más de lo que criticamos y nos duele la verdad que solo entre nosotros seremos capaces de decir, ya que siendo todos tan íntimos no podemos ocultar nuestros defectos.
Digo esto porque sé cuanto los lastimo mi adolescencia, de la que aún no termino de salir. Recuerdo que cuando entré a la secundaria otra bendición llegó a nuestras vidas, y fue un bebé precioso.
Sabrán ustedes que las hormonas y dos pequeñitos en casa revolucionaron todo de golpe, y las cosas se pusieron un poco difíciles.
No puedo hablarles como si ya supiera hacer su trabajo mejor que ustedes. Nisiquiera sé que depara mi futuro, y no puedo dar por cerrado este libro, ya que poniendo a Dios delante quedan muchos años en un futuro. Pero hoy por hoy no queda más que perdirles una disculpa por todos los errores que he cometido, creánme, ustedes no han fallado, tengo la certeza de que no han hecho más que amarme en toda mi vida. No juzgo tus decisiones mamá, ni tu severidad papá. Me es difícil comprenderlos como seguro es difícil para ustedes comprenderme, pero al fín y al cabo sé que encuentro en ustedes la base de mi existir, sé que mis sueños, mis virtudes, mis metas y mi panorama siempre los cuentan a ustedes, sé y espero sepan ustedes también que todas mis decisiones los tuvieron en cuenta. Aunque no lo crean, incluso en los momentos en los que no obré del todo bien estaban ustedes presentes, ustedes y mis hermanos. No me puedo excusar pero si algo puedo decirles es que los amo. Me amo a mí porque ustedes asi me enseñaron, entonces los amo a ustedes, es lo principal que quiero que tomen en cuenta. Y que ya no tengo cinco años, pero siguen siendo mis héroes, ya no me puedo poner tus zapatillas ni tu maquillaje y jugar a ser tú, mamá, pero sigo anhelando volverme una mujer como tú, que con todo y las adversidades te has superado en todos los aspectos, que sabes que decirme cuando tengo el corazón roto, cuando necesito asesoría de imagen, cuando simplemente necesito un abrazo sincero sé que puedo buscarte a ti, reitero, la mujer más fuerte del mundo.
Y a ti papá, siendo los dos de caracteres tan fuertes nos han faltado las palabras para entendernos del todo, pero nunca dudes que lo que me sobra es gratitud, por la manera en que has hecho de mí lo que soy ahora, y que nunca terminaré de admirarte.
Hermanita, a pesar de que en muchos aspectos somos polos opuestos, veo mucho de mí en ti, te ruego que vivas tu vida con tus errores, tus aciertos, tus equivocaciones y tus triunfos, pero hazlos tuyos, sé que soy tu ejemplo, pero sé que tu puedes ser alguien todavía mejor que yo si tomas solo lo bueno de lo que yo haga. Nunca dudes que te quiero princesa, aunque no pueda demostrártelo por mi manera de ser, siempre voy a estar ahí para celebrar lo lejos que tengo la certeza que vas a llegar.
Y a quien a sus poquitos años ha tomado tanto significado para mí lo que le diga no lo puede interpretar ahorita, no puedo hacer más por ti hermanito que cuidarte.
En esta familia me toca ser la mayor para apoyarlos papás, y para guiarlos hermanos.
Redundando una vez más acerca de mis sentimientos, me despido. Los amo. Sepan que si no digo esto todo el tiempo, es porque mi caráctercomplica las cosas, pero solo estoy escribiendo lo que mi corazón de sobra sabe.
Atentamente
Siempre con ustedes, Nay.
NOTA: Sé que es cursi, sé que no es mi estilo, sé que es demasiada intimidad que ustedes no piden, pero eso solo lo pueden decir ustedes, ausentes lectores. Recuerden que es: "Para quien lo quiera leer"
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