sábado, 5 de noviembre de 2011

Esos aires de quien no sabe nada me han sabido hacer feliz.

Primero que nada, quiero pedirles una disculpa a aquellos ausentes lectores que siempre me dicen que qué bonito mi blog y todo eso, a pesar de que tengo una cabecita loca y unos dedos inquietos, lo que me ha faltado han sido horas para escribir,  desde cuando tengo un par de ideas en mente, y esta noche trataré de plasmar todo intacto de mis sesos a las teclas. De antemano, gracias por leer este inhóspito blog.


A lo largo de 17 años he aprendido muchas cosas, mi último aprendizaje fué que no sé absolutamente nada. A los dos años aprendí a hacerme un sándwich. A los cuatro aprendí a escribir mi nombre. A los cinco aprendí a estar sola, sin llorar. A los 6 aprendí que no puedes alzar la mano el primer dia de clases y gritar "¡ 5 + 5 son 10!". También aprendí que una hermana menor no es una muñeca, y desde el dia que nació aprendí el arraigamiento que tienen los padres con regañarte empezando con la frase de "Eres la hermana mayor, el ejemplo, por lo tanto...". A los siete aprendí que en tu cumpleaños no eres inmune a tragedias ni a regaños. A los ocho aprendí que es el miedo, el insomnio, y que podian causar las malas energías y el exceso de Carlos Trejo. A los nueve años aprendí que se sentían las mariposas en el estómago. A los diez supe a que ya era demasiado tarde: estaba enamorada de los libros, de su aroma y los sueños y almas que tienen dentro. A los once aprendí que las niñas grandes no lloran. A los doce aprendí que no habia aprendido nada de belleza ni cuidado personal. A los trece aprendí que esas mariposas en el estómago eran peligrosas, pero lo que verdaremente aprendí fué que tantos años de religión, catecismo, buenos modales y  nada de maquillaje se podian ir a la mierda por un puñado de aquella leyenda urbana que es la popularidad. A los catorce aprendí mil y un maneras de destruirme a mi misma, mil y un maneras de enamorarme y que "Te amo" no es lo mismo para todos. En ésta edad aprendí que era un halago, y desgraciadamente aprendí lo indefensa que podia ser ante ellos. Aprendí lo frágil que soy, aprendí que no importaba que fuera ya grande, que podia llorar rios y llenar manantiales. Que a las amigas les indigna que tu espalda lastime su puñal. Aprendí que no es tan malo que tus neuronas se mueran con algunas cervezas. Aprendí que lo mas cool era fumar escondida en el patio. La vida me enseñó que no te puedes librar de ella con unas cuantas pastillas y que lo mas vergonzozo que te puede suceder es sobrevivir a un suicidio. Aprendí que una amiga vale más que cualquier amor, y que no es un amor que valga la pena si se involucra en una amistad. A los catorce ¿Que no aprendí?. Con el tiempo aprendí que esa edad fué en la que menos supe de nada. A los quince aprendí que en la prepa no te dan lista de útiles. Que es más rápida la manera en que se desborona tu plan, que la frase "¡Me voy de la casa!". A los quince aprendí que tus XV años son la noche mas mágica de tu vida. También descubrí que era más fuerte de lo que me imaginé. Encontré hermanos de toda la vida y gente sin importancia. Vaya...aprendí que podia enamorar a quien yo quisiera, menos a aquel chico que me tenia loca. A los quince años aprendí como una sola persona puede destruir tu vida y tus sueños de la manera mas atroz y cruel que puede existir. Supe lo que era morir viva y luego resucitar, y también aprendí lo melodramática que puedo ser. Me enteré que me podia sacar provecho y todas las pasiones que tenia escondidas. A los 16 dejé de hacer casi tantas cosas como las que comencé. Abandoné a los demás y me dediqué a mi. Me redescrubrí, me apasioné: Descubrí que era yo el alma mas feliz que Dios le habia regalado a éste cuerpo. Me comencé a procurar, y entonces vi a los que me habian dañado suplicar. Me desintoxiqué el alma, el cuerpo y sobre todo los pulmones. Sonreí mas que nunca y por fin adiviné el secreto de la vida -de MÍ vida: Se vive mejor cuando no se sabe nada. Se vive mejor cuando no se espera nada. La vida lo es todo cuando amas, cuando no importa lo malo que todo pueda ser, siempre hay una energía tan grande -que yo llamo Dios, bautiza a la tuya tú- que te sostiene cuando te has caido y te eleva cuando eres dichoso. Ni la iglesia, ni un hombre, ni el dinero te ofrece felicidad. Porque cuando lo tienes todo solo queda dedicarte a ser feliz. Les recomiendo ausentes lectores, que no sigan mis pasos, porque hay seres que se han equivocado y luego existo yo. Solamente y como siempre se los he recomendado: Amen, amen hasta que de su corazón no quede nada, pero primero existen ustedes, y luego los amores de su vida.

Post Data. Olvidé mencionarles: No pierdan su virginidad, no suele regresar y no importa la época, sigue significando respeto por si mismas. Importa mucho para muchos, aunque no pareza, sépanlo.

Amor y peace.

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