Es increíblemente insoportable, no hay más. No puede pasar nunca desapercibida ante sus ojos, como si hubiera algo allí que ver, pero es impresionante como los demás la ignoran. A veces, cuando me mira, noto que quiere llorar, hay tanta fragilidad en las palabras como seguridad aparente; Siempre antes de irse me mira, como buscando respuestas, se las cuelga todas al cuello entonces y se larga, por supuesto que yo no se las doy. Va por ahí sin saber que hacer, pero lo que más me enferma es ver como hay gente a su alrededor, y ella ahí, queriendo que no se alejen, teniéndole tanto miedo a estar sola conmigo. Siempre sonriendo ¡¿Por qué?!, siempre repitiendo los mismos argumentos de porque es como es y porque hace lo que hace, justificándose. Me dice que es feliz y a veces como que le creo, pero en días como hoy sé que se está muriendo, en días como hoy nunca se acerca a mí, hace como que no existo y es por la atrocidad con la que me la quiero comer.
Le grito muchas cosas que la hagan acercarse, pero tiene miedo, yo lo sé, la conozco. Seguro está hecha un ovillo, leyendo o escribiendo, qué sé yo, pero huyendo. Seguro está numerando sus defectos, le encanta hacer eso, frente a mí los cuenta uno a uno, parte por parte, me los muestra, sé todo de ella, sé que es horrible, sé de cuando les mintió a todos que estaba triste y no era así, pero la cara que más conozco es lo inverso. Sé de su coraje, cuando odia, cuando su emoción me zunde, sé incluso que a la persona que más odia es a ella misma de vez en vez. Conozco su mímica de arrepentimiento, su verguenza, me devoro las arrugas que forman sus sonrisas, y me arrullo con los ecos de sus carcajadas. ¿Sus burlas? Yo las conozco bien, porque es más dura con ella misma que con nadie. Conozco sus aires de grandeza y su estúpida vanidad, pero sé de su inseguridad mejor que nadie. ¿Qué si tiene virtudes? Claro, como cualquiera, pero al menos para mí, las minimizan sus defectos. Menosprecia los halagos que llegan después de conversaciones como éstas, pero la conozco enamorada, sé de esa mueca con los labios medio aquí y medio en un beso de a mentiras. Seguramente él hizo algo diferente, pero le va a romper el corazón, como todos. A mi me toca recoger los pedazos a punta de ego, de reconstruir su amor interno, que a la pobre se le rompe a cada rato. Pensándolo bien, ya hasta estoy hablando con lástima, o con amor ¡Con lo poco que se distinguen esas emociones! Pero así es, me resigno porque mañana tengo una cita con ella, seguro va a sonreír y se va a mojar los labios hasta que se miré perfecta. Seguro, cuando su bolso esté en su hombro y su chaqueta en la espalda dará un último vistazo, sin sonrisa, mientras se desilusiona de no ser un estereotipo, entonces vá por un libro, nisiquiera esta segura de lo que sabe o si eso compensará todo lo malo que está ahí, y sé que la veré por última vez en el espejo de la sala. Tengo que esperarla llegar, pacientemente, no sé nunca dónde tendré que aparecer para ella, nunca sé cuando Yuli se volteará a mirar en un espejo...¡Ah! Y siempre piensa que "Yuli" no es un nombre tan genial como ella dice a todos.
Claro que mas 10000000000!!, me encanta como escribes!!, igual, no se, creo... a mi me pasaba lo mismo hace un tiempo, la verdad no es para que una señorita como usté ande tan triste, pero como quiera que sea todos tenemos nuestros tiempos de depre, te he tratado poco pero se que eres bien chidilla, y pues nada, no se apachurre pues. :)
ResponderEliminarVaya, hasta tuve que hacer una cuenta nomás para publicar...
ResponderEliminar¡Were! Ya sé, me sé la teoría de no estar deprimida pero nada más no se me dá llevarla a la práctica. Lo que sea, muchísimas gracias por leerme, saber que a otras personas les gusta lo que comparto es cool, pero que me lo digan me hace sentir muy bien. Gracias, deveras, y sabes que éste blog tiene sus páginas abiertas para tí.
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