sábado, 12 de mayo de 2012

Baby, I was made to breake your heart.

El otro día me estaba observando. Con mucha atención, minuciosamente escarbaba cada gesto y cada acción, y descubrí lo fastidiosa que puedo llegar a ser.
Pregunté cien veces al día o quizá más a mis amigas "¿Me veo bien?". Me sorprendí separando la comida, detesto que se pegue entre sí. Estoy segura que soy esa persona de la que tu mamá te pediría que te alejaras, al fin y al cabo, si no apego a ti conductas equívocas, te vuelvo fumador pasivo. Me miré sintiendo una apatía increíble al sentimentalismo, y a toda muestra afectiva. Me encontré desconfiando de todos. ¡Vaya risa la mía!, mi madre debe lamentar la impresión que causo. Y me seguí encontrando defectos: ser mitad hombre (no literalmente, por suerte), digo ¿A qué cutis puedo aspirar si me duermo a las 3:00 a.m.jugando Xbox?. Y no mido mis palabras...eso sí que me ha causado problemas. Llorar demasiado, ese debe ser el que más me fastidia. Que me irrite el mundo, su languidez, su aletargamiento, no poder vivir sin preocuparme por el porvenir de lo que al fin y al cabo nunca va a cambiar. Me molesta a sobremanera ser tan arisca, no tener la capacidad de brindar amistad inmediata y ni hablar de amor. Me sentí admirada porque de pronto me dí cuenta, que a través de todos mis defectos estaba yo ahí, sonriendo. Tratando de dar lo mejor de mí cada día, con todo y el peso que pudiera traer en la espalda. Me encantó ver que hay personas que me aman por quien soy y están dispuestas a decirme "Sí Yuli, te ves lindísima hoy, cállate la puta boca de una vez". Y créanme, haciendo un examen de conciencia (para el que no traje acordeón), trato como trato a muchas personas porque así lo merecen. Dios, perdóname por ser tan arrogante, pero no me hagas humilde todavía. Me falta toda una vida de experiencias y me dicen todos por ahí que creo que lo sé todo, pero trato de que no se note. Me importa muchísimo más un animal que una persona y mi cinismo no le tiene compasión a [casi] nada. Amo más un libro que un programa de televisión y prefiero un amigo cerca que diez personas totalmente desinteresadas en mí alrededor. Detesto a los meseros incompetentes, a la gente estúpida, la gente corriente y a la gente fea. Más que eso detesto a las personas que contestarían lo anterior con "Como si tú fueras lista o bonita". No trato de decir al criticar que soy mejor, a lo mejor solo quiero mantener lejos de mí lo que ya tengo bastante cerca. El amor me hace ver bellísimas personas en aquellos que lo son conmigo.

Supongo que ustedes ya se habían dado cuenta de la mayoría, o tal vez sólo de que soy muy engreída.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Say it