Asumiendo que todos tenemos madre, o la tuvimos en algún momento, creo que ya están algo gastadas las palabras que puedo decirte. Sin embargo, creo que al menos en mí es difícil expresar lo que siento sólo con letras, de hecho, me es increíblemente difícil decirte ésto, y escribirlo siempre me ha hecho bien. No soy la hija ejemplar, mamá. Eso tu ya lo sabes, probablemente te he decepcionado más de lo que te he dado satisfacciones, y no tengo la valentía de decirte "Felicidades". Pero ojalá sepas que te amo. Que todo el amor que yo sienta por tí, y a su vez el amor que tu sientas por mí, a veces se opaca por mi necedad de correr y tu deseo de que yo camine. La verdad es que sigo necesitándote demasiado mamá, quizá ya no como antes, cuando era una niña, a lo mejor y ahora más. Necesito que guíes mis pasos, que me tomes de la mano y cuando me caiga, me digas que no paso nada y que todo va a estar bien. Todavía necesito que me arrulles en las noches en que tengo mucho miedo del porvenir, necesito que sonrías desde lejos cuando triunfe, y que nunca, nunca me dejes sola.
Nunca vas a dejar de ser, como alguna vez también lo escribí "la mujer más fuerte del mundo". La más tenaz, la mas valiente. No hay nadie con más asertividad para actuar que tú, y me duele haberte dolido, porque tú te mereces el cielo, porque lo que más quisiera es que fueras intocable y nisiquiera yo pudiera lastimarte. Son palabras sencillas las que vengo a decirte, pero las cosas más hermosas asi son y eso me lo has enseñado tú: Te amo y te admiro, y cada día que pasa soy más felíz de ser tu hija. De tener el legado de una persona asombrosa en todos los aspectos de la vida, como esposa, como madre de mis hermanos. Y nunca van a alcanzar mis perdones, ni mis promesas, igual y tampoco mis acciones para demostrarte todo lo que siento, pero te felicito, tú, mamá, en verdad lo mereces.
Y así lectores, supongo que nos sentimos todos.
Nunca vas a dejar de ser, como alguna vez también lo escribí "la mujer más fuerte del mundo". La más tenaz, la mas valiente. No hay nadie con más asertividad para actuar que tú, y me duele haberte dolido, porque tú te mereces el cielo, porque lo que más quisiera es que fueras intocable y nisiquiera yo pudiera lastimarte. Son palabras sencillas las que vengo a decirte, pero las cosas más hermosas asi son y eso me lo has enseñado tú: Te amo y te admiro, y cada día que pasa soy más felíz de ser tu hija. De tener el legado de una persona asombrosa en todos los aspectos de la vida, como esposa, como madre de mis hermanos. Y nunca van a alcanzar mis perdones, ni mis promesas, igual y tampoco mis acciones para demostrarte todo lo que siento, pero te felicito, tú, mamá, en verdad lo mereces.
Y así lectores, supongo que nos sentimos todos.
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